De niño a voluntario: la historia de Vicente

Vicente Garrido conoció Fundación MUST cuando era niño. Durante años participó en los reforzamientos de los viernes, un espacio que para él significaba mucho más que apoyo escolar. Era un lugar donde podía aprender, compartir con otros niños, crear amistades y sentirse parte de una comunidad que lo acompañaba semana a semana.

Entre los recuerdos que más atesora de esa etapa están los vínculos que formó con distintos voluntarios, personas que marcaron su crecimiento y que transformaron cada viernes en un día especial. Aquellas experiencias fueron construyendo en él un fuerte sentido de pertenencia hacia la fundación.

Con el paso de los años, Vicente sintió el deseo de devolver parte de lo que había recibido. Por eso decidió sumarse como voluntario, iniciando una nueva etapa en MUST. Desde entonces ha participado activamente en los reforzamientos y también en las construcciones, viviendo desde otro lugar el impacto que tiene el trabajo realizado por cientos de voluntarios.

Su historia refleja uno de los mayores propósitos de la fundación: acompañar a niños y familias, generando experiencias que trascienden en el tiempo. Porque a veces todo comienza con un niño esperando con entusiasmo que llegue el viernes, y años después, es ese mismo niño quien está ahí para acompañar a otros.

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